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Violencia obstétrica

25 de noviembre, día internacional para la erradicación de la violencia obstétrica.


Actualmente un proyecto de ley se encuentra en el senado esperando sera probado con el objetivo de erradicar la violencia gineco-obstétrica que sigue presente como una epidemia invisible en nuestro país.



“El anestesista me dice que me tengo que poner en una posición súper incómoda, que

es como abrir las piernas y flectarme hacia delante, para que me pudieran poner la

epidural. Y fue súper incómodo porque justo me vino una contracción en el momento

en que él me iba a poner la anestesia, entonces él me dice: "quédate quieta o si no,

no te la pongo", y yo le digo: pero espérese un poco, porque tengo una

contracción"; y me dice: "no, es ahora o nunca". Y me tuve que aguantar la contracción para que él me pudiera poner la anestesia (Silvana).”


Ley Adriana viene a resguardar el momento más vulnerable en términos psíquicos y físicos de las mujeres gestantes y sus bebés, visibilizando la importancia e impacto que tiene para la humanidad cuidar y acompañar el nacimiento.


¿Es necesaria una ley que resguarde este periodo?


Lamentablemente aún cuesta reconocer que la atención clínica actual que rodea la gestación, parto y post parto de las mujeres está centrada en prácticas clínicas rutinarias que se traducen en violencia obstétrica, la cual es definida según Ley Adriana como “todo maltrato o agresión psicológica, física o sexual, omisión, negación injustificada o abuso que suceda en el marco de la atención de la salud sexual y reproductiva de la mujer o persona con capacidad de gestar, especialmente durante la atención de la gestación, preparto, parto, puerperio, aborto o urgencia ginecológica..”


Las practicas clínicas rutinarias se basan en el enfoque biomédico que tristemente sigue predominando en la formación profesional de pregrado y postgrado, sin embargo, no solo las técnicas y procedimientos injustificados son catalogados como violencia obstétrica, la violencia psicológica también está presente en el momento de mayor vulnerabilidad psíquica en la mujer; relatos que se comparan con experiencias de torturas y violaciones quedan tatuados en la vida de miles de mujeres, los cuales son recordados durante toda la vida, así lo ratifica el artículo recién publicado “Me dolía el alma y sentí que iba a morir”:la violencia obstétrica como tortura (Cohen Shabot y Sadler, 2023).


“Evidentemente ese día donde yo parí a la Elisa, ¡me robaron mi cuerpo! [...] porque

además terminó en una situación súper trágica también [...] me privaron de lactar, me

privaron de tomarla al upa y sentirla cerca, entonces como que siento que no fue esto

que dicen: "ya bueno, es difícil el parto; pero después tení la satisfacción de tener a tu guagua". Eso no me lo dieron a mí tampoco [...] entonces [...] como sacarme de mí, y

creo que no, no voy a volver a ser esa otra persona que era (Lila).”


Suena impensable que tengamos que acudir a la creación de una Ley para el buen trato, siendo justificación para quienes se oponen a Ley Adriana mencionar que existe la Ley Nº20.584 que regula los derechos y deberes que tienen las personas en relación con acciones vinculadas a su atención en salud. Pero la violencia obstétrica es particular, ya que solo ocurre cuando la mujer está gestando o a gestado, siendo un periodo específico y altamente sensible en la vida de la mujer y su bebé, por eso es tan relevante visibilizarla.


Si reflexionamos, cuando se acude a especialistas de otras áreas generalmente no recibes un mal trato o por lo menos no tan evidente; o antes de cortar alguna parte del cuerpo mínimo te pedirían un consentimiento informado para realizarlo, pero sabemos que durante la atención del parto no es así. Chile tiene una tasa de cesáreas que ronda el 50% y hay centros de salud donde llega al 99%, siendo una de las tasas más altas en el mundo; a más del 50% de las mujeres se les corta el periné injustificadamente, a casi el 100 % se les administra oxitocina sintética acelerando en su gran mayoría un proceso fisiológico, además a casi todas las mujeres en el mundo se les obliga a parir en la posición que científicamente se ha demostrado que es la más riesgosa para su salud física y la de su bebé, en litotomía (Minsal 2023, Huang et al., 2019 y Binfa et al., 2016).


Podría seguir mencionando hechos reales y evidentes que vulneran a las mujeres y sus bebés durante su trabajo de parto y parto, pero no podemos olvidar que la violencia obstétrica continúa en el puerperio, pero en esta última etapa es menos evidente o menos aceptada cuando “la madre y su bebé están vivas post parto”, sin embargo, el corte precoz de cordón, interrumpir el contacto piel con piel, impedir el acompañamiento de la persona significativa, administrar fórmulas al bebé injustificadas y sin autorización de su madre, impedir el colecho, entre otras prácticas que les vulneran el puerperio, también es violencia obstétrica.


Si sumamos ya son casi 40 años desde que la OMS emitió las primeras recomendaciones para acompañar el parto, sin embargo, al año 2023 diversos testimonios y artículos científicos ratifican que la violencia obstétrica sigue presente y que el impacto que genera es catastrófico (Salineros S. 2021; Sadler et al., 2016; Rodríguez et al., 2019 y Dekel et al., 2019).


¿Por qué negarse a una Ley que se centra en resguardar los derechos

humanos?


Ley Adriana no solo resguardaría el parto de las mujeres, también centra el cuidado en la atención ginecológica. No hay duda que es una Ley que no debería ser rechazada, así lo dice el sentido común considerando el gran impacto de la violencia obstétrica en la madres y bebés, sumando además, que entre sus víctimas secundarias están las familias, profesionales y estudiantes que la ejercen y profesionales y estudiantes que son testigos.



 

Referencias bibliográficas:

  • Coen Shabot S. y Sadler, M. (2023). “Me dolía el alma y sentí como si fuera a morir”: la violencia obstétrica como tortura. Hipatia , 1-21.

  • Dekel, S., Ein-Dor, T., Berman, Z., Barsoumian, IS, Agarwal, S. y Pitman, RK (2019). El modo de parto está asociado con la salud mental materna después del parto. Archivos de salud mental de la mujer , 22 , 817-824.

  • https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2021/05/29-734-COMISION-DE-SALUD-glosa-04.pdf

  • Rodríguez, J., Hernández, A., Rodríguez, D., Quirós, J., Martínez, J. y Gómez, J. (2019). Women's Perceptions of Living a Traumatic Childbirth Experience and Factors Related to a Birth Experience. International journal of environmental research and public health, 16(9), 1654. https://doi.org/10.3390/ijerph16091654

  • Sadler, M., Santos, M., Ruiz-Berdún, D., Leiva, G., Skoko, E.,Gillen, P. y Clausen J. Clausen (2016) Más allá de la falta de respeto y el abuso: abordar las dimensiones estructurales de la violencia obstétrica, Reproductive Health Matters, 24:47, 47-55, DOI: 10.1016/j.rhm.2016.04.002

  • Salinero Rates, S. M. (2021). " Fue un terremoto": violencia obstétrica y relatos de mujeres en Chile. Debate feminista, 62, 142-168.

  • https://www.senado.cl/comision-de-mujer-despachan-a-salud-proyecto-que-erradica-la-violencia



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